Tengo ganas de verte y empezar esa lucha entre tus explicaciones intangibles de la ciencia de la vida y mis conocimientos primitivos de los secretos del mundo. Tengo ganas de tener más sonrisas, más salud y más fuerza para dejar vicios encerrados en secciones de “sólo para fumadores”. Tengo ganas de quitar para siempre ese letrero de SALIDA que señala la puerta de escape, no dejar que te vayas o ayudarte a huir. Tengo ganas de hacerte recordar taparte la boca al bostezar, incluir dos tajadas de apio en mi cena, calmar la ansiedad de tu cuerpo y beber de esa copa de vino que nunca nos tomamos. Pero tal vez sólo tengo ganas de salir corriendo de esta urbe tóxica, llena de spleen que me lame las llagas.
martes, 28 de octubre de 2008
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